Una METODOLOGÍA INNOVADORA PARA UNA FORMACIÓN DIFERENTE

La International Business School de la Universidad Francisco de Vitoria y ADEN, hace posible el desarrollo profesional gracias a un innovador sistema de formación basado en un modelo pedagógico que hace viable la transferencia de los conocimientos, habilidades y aptitudes adquiridas durante la formación al puesto de trabajo.

Nuestro modelo pedagógico permite captar y mantener la atención de los participantes, recurriendo a metodologías interactivas, que apelan a su lado kinestésico mediante actividades colaborativas o competitivas y que rompen con la rutina de asistir a una clase tradicional.

Además, nuestro pionero método de articulación de formación a profesionales impulsa la formación continua como eje central de aprendizaje, permitiendo adaptarnos a las necesidades del alumno.

Para hacer frente al nuevo entorno de enseñanza, las Escuelas de Negocios deben concebir y generar innovadores sistemas pedagógicos para competir exitosamente con estos distractores y de esta forma llegar al objetivo de aprendizaje y de transferencia que reclaman las empresas.

La gamificación, entendida como metodología experiencial, es el uso de técnicas y dinámicas propias de los juegos en actividades no recreativas. Esta metodología se adapta muy bien a la necesidad de captación de la atención y del interés como nuevo requerimiento en el campo de la formación del público adulto. Y dentro de la gamificación, los simuladores se erigen como la herramienta principal, ya que son reconocidos como una de las formas más efectivas para desarrollar nuevas habilidades, cambiar actitudes e internalizar conocimientos.

Los simuladores permiten experimentar y reproducir situaciones propias del mundo de los negocios, donde se toman decisiones y se verifica su impacto en un entorno lúdico. Además despiertan el espíritu competitivo entre los participantes, que los lleva a dedicarse y enfocarse con el objetivo de ganar. Este mismo afán fortalece el trabajo en equipo, generando presiones para que sus integrantes menos comprometidos se involucren. Los simuladores han demostrado tener una retención varias veces superior a cualquier método tradicional. A diferencia de los métodos puramente cognitivos, los simuladores llevan a los participantes a un límite de presión donde están más predispuestos a bajar barreras para cambiar actitudes y comportamientos.

En definitiva, hoy las empresas cuando envían a sus ejecutivos a capacitarse no esperan que vuelvan más sabios, sino mejores líderes, mejores gerentes y que logren mejores resultados.

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